Crece la tendencia de producir series con fondo político en la era de Donald Trump

La victoria de Donald Trump en las pasadas elecciones estadounidenses ha pillado con el pie cambiado a algunas series, sobre todo aquellas que tienen trasfondo político o que miran muy de cerca a la realidad. Mientras que algunas como House of Cards o Veep reflejan mundos paralelos que no tendrían por qué verse afectados por los acontecimientos políticos reales, otras han visto cómo la realidad ha pasado por encima de ellas, obligándolas incluso a introducir cambios.

En la sexta temporada de Homeland, que acaba de estrenarse en Estados Unidos, la acción se sitúa en Nueva York en el periodo que transcurre entre la elección del nuevo presidente y su nombramiento, el mismo momento que se está viviendo ahora en Estados Unidos y que culminará el próximo 20 de enero, cuando Donald Trump tome posesión de su cargo. Sin embargo, el mundo que imaginaron en Homeland es diferente al real.

Quizá tratando de adelantarse a los acontecimientos, allí, una mujer, senadora por Nueva York (interpretada por Elizabeth Marvel), es la nueva presidenta de Estados Unidos. Aunque la trama se centrará en una amenaza de atentado terrorista en la Gran Manzana —uno de los motivos por los que su estreno se ha retrasado hasta después de las elecciones—, la nueva presidenta tendrá bastante presencia en la historia a través de las nuevas políticas y alianzas que trata de desarrollar.

Cuenta el diario El País que no es la primera vez que Homeland intenta acercarse todo lo posible a la realidad. Ya en la temporada pasada, cuya acción se situaba en Berlín, los personajes de la serie hacían referencia a los atentados de París del 13 de noviembre de 2015 pocos días después de que tuvieran lugar. En el caso de la sexta entrega, el universo de la serie transcurrirá, inevitablemente, por una vía diferente a la real con una presidenta que, según describió Alex Gansa, uno de los creadores de la serie, es "un poco Hillary Clinton, un poco Donald Trump y un poco Bernie Sanders". Sin embargo, los nuevos capítulos también se han ajustado a la nueva realidad, adaptando algunos detalles sobre la marcha en una producción que todavía está en fase de rodaje.

Otras series han visto cómo la victoria de Trump alteraba sus planes. Los guionistas de The Good Fight, drama legal derivado de The Good Wife que CBS estrenará en su plataforma on-line el 19 de febrero, confesaron que los resultados de las últimas elecciones estadounidenses les obligaron a rehacer sus guiones. Según han explicado Robert y Michelle King, creadores de la serie, en un reciente encuentro con la prensa, The Good Fight será "no solo anti Trump, sino también una mirada a cómo los liberales están reaccionando".

"The Good Wife era realmente sobre los años de Obama. Esto ha dado lugar a una nueva serie", dice Robert King. De hecho, el personaje protagonista de The Good Fight, Diane Lockhart, ya era una férrea defensora de Hillary Clinton en The Good Wife, algo que se mantendrá en el spin off.

En el caso de Scandal, la realidad ha obligado a los guionistas a replantearse ciertas tramas de los nuevos capítulos, en este caso por su gran parecido con la realidad. Como ha explicado en una entrevista Shonda Rhimes, creadora de la serie, en los nuevos episodios querían incluir una línea argumental en la que el gobierno ruso trataba de desestabilizar al de Estados Unidos en unas elecciones. "Tratamos de estar pendientes de todo lo que ocurre en el bando conservador y el liberal, y después intentamos extrapolarlo al grado más loco. Desgraciadamente, la realidad ya se está extrapolando a sí misma a su grado más loco", explicaba Rhimes.

El gran parecido con la realidad llevó también a la cadena NBC a posponer la emisión de un episodio de Ley y orden en el que un candidato a la presidencia de Estados Unidos inspirado en Donald Trump se veía envuelto en un sórdido caso cuando varias mujeres realizaban acusaciones sexuales contra él. El capítulo sigue sin fecha de emisión.

La nueva realidad no solo ha afectado a dramas y thrillers políticos. También algunas comedias que juegan con acontecimientos reales en sus tramas han reflejado ya, de una forma u otra, la victoria de Trump en sus capítulos. South Park rehizo un episodio en cuestión de 24 horas para ajustarse a la nueva situación política poco después de que la victoria del candidato republicano fuera un hecho. En Los Simpson, sus guionistas pidieron perdón por vaticinar hace 16 años la presidencia de Trump. Por su parte, Black-ish, una de las comedias de moda en Estados Unidos, y a la que le gusta adentrarse en temas controvertidos, emitió un capítulo en el que, desde el humor, se trataba la reacción de los protagonistas, una familia negra de clase media, ante la victoria de Trump.

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